Meditación
Acabo de pasar los últimos 30 minutos de mi vida en un trance, una meditación inducida, en la que pude ver las cosas desde otra perspectiva, verme en mi sillón, ver la casa, ver el cielo y llegar a un salón enorme en donde estaba una persona, no era ni hombre ni mujer, pero era... platicamos durante horas mientras al fondo se escuchaba el sonido de un arpa y como si hubiera agua corriendo, pero solo estábamos la persona y yo.
Hablamos de todo y nada, de la vida, la muerte, el ser y el no ser, la búsqueda de la paz mientras tu mente está en guerra, me dijo que viviera, que dejara el peso que llevo cargando, que ya era hora de soltar y dejar ir, que era mi momento.
Después de todo es tiempo sentía que conocía a ese ser, pero no le podía ver el rostro, su voz era una mezcla de muchas voces y no se distinguía nada... no sé quién haya sido.
Pude ver como el cuarto iba haciéndose más pequeño, la obscuridad me iba envolviendo y la música del arpa se volvió cada vez más fuerte, el sonido de tres cuerdas, una más grave que la otra, se fue convirtiendo en un latido como si un corazón enorme estuviera envolviéndome... y desperté.
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